Cuando se trata de la intimidad dentro del matrimonio cristiano, muchas parejas se preguntan si hay algún acto sexual que deban evitar. Es una pregunta importante, que merece una consideración detenida desde una perspectiva bíblica. Dios diseñó el sexo para que fuera una parte hermosa y satisfactoria del matrimonio, pero a veces puede resultar difícil decidir qué está permitido.
En última instancia, el objetivo es honrar a Dios, honrar a tu cónyuge y cultivar una relación basada en el amor, la confianza y el respeto mutuo. Tanto si te estás preparando para el matrimonio como si buscas orientación en tu relación actual, es importante abordar estas conversaciones con sabiduría y gracia.
Comprender el diseño de Dios para el sexo en el matrimonio
El sexo dentro del matrimonio es un don de Dios, destinado a fortalecer el vínculo entre marido y mujer y a reflejar Su amor y unidad. La Biblia celebra la intimidad sexual dentro de la alianza del matrimonio (Hebreos 13:4), pero también establece límites claros para protegernos del daño.
Antes de entrar en los detalles de lo que las parejas cristianas deben o no deben hacer, es esencial recordar algunos principios fundamentales:
- El sexo debe disfrutarse dentro de los límites del matrimonio.
- Debe ser una expresión de amor, no de lujuria ni de deseos egoístas.
- Ambos miembros de la pareja deben sentirse seguros, respetados y valorados.

20 cosas que los matrimonios cristianos deberían tener en cuenta
He aquí algunos puntos de orientación que te ayudarán a navegar por este importante tema:
- ¿Es bíblicamente sólido? Considera si el acto se ajusta a los principios bíblicos. La Biblia no ofrece una lista exhaustiva, pero hace hincapié en la pureza, el desinterés y el respeto.
- ¿Están cómodos los dos cónyuges? Si uno de los cónyuges se siente presionado o incómodo, es una señal para reconsiderarlo. La verdadera intimidad se construye de mutuo acuerdo.
- ¿Honra a Dios? Pregúntate si el acto refleja el diseño de Dios para el amor y la intimidad.
- ¿Es amoroso y desinteresado? 1 Corintios 13 nos recuerda que el amor es paciente, bondadoso y no egoísta.
- ¿Mejora tu matrimonio? Una intimidad sana debe fortalecer tu relación, no crear divisiones.
- ¿Imitas las influencias mundanas? Sé prudente y no permitas que las tendencias culturales dicten tu intimidad matrimonial.
- ¿Te produce culpa o vergüenza? Si provoca culpabilidad, puede que no se ajuste a la voluntad de Dios.
- ¿Es adictiva o perjudicial? Evita todo lo que pueda conducir a dependencias malsanas.
- ¿Respetáis el cuerpo del otro? Tu cuerpo es templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19-20).
- ¿Se alinea con la pureza? Incluso dentro del matrimonio, la pureza de corazón y de mente debe seguir siendo una prioridad.
- ¿Te comunicas abiertamente? Las discusiones sanas sobre la intimidad generan confianza y comprensión.
- ¿Priorizas la conexión emocional? La intimidad física debe potenciar la cercanía emocional, no sustituirla.
- ¿Es físicamente seguro? Debe evitarse cualquier acto que pueda perjudicar a uno de los cónyuges.
- ¿Mantienes impoluto el lecho conyugal? (Hebreos 13:4) Evita introducir influencias externas, como la pornografía.
- ¿Tiene sus raíces en el amor o en el egoísmo? Examina tus motivos para llevar a cabo determinados actos.
- ¿Tienes en cuenta las necesidades de tu cónyuge? La verdadera intimidad consiste en servirse mutuamente.
- ¿Encaja en el diseño divino de la unidad? La intimidad debe fomentar la unidad, no la división.
- ¿Rezáis juntos? Invitar a Dios a tu matrimonio, incluida tu intimidad, aporta paz y guía.
- ¿Mantienes la exclusividad sexual? El plan de Dios es que la intimidad se comparta exclusivamente entre marido y mujer.
- ¿Cultiva el respeto y el honor? Respetar los límites y los niveles de comodidad de cada uno es la clave.
Abordar las preocupaciones comunes
Muchas parejas se preguntan sobre prácticas concretas y si son apropiadas. La verdad es que no hay una respuesta única. Lo más importante es que vuestras acciones se ajusten a las Escrituras, al acuerdo mutuo y a una conciencia tranquila ante Dios.
Si no estás seguro, buscar la orientación de un consejero o pastor cristiano de confianza puede proporcionarte claridad y apoyo.
Construir una relación sexual sana
La intimidad sexual en el matrimonio debe ser un reflejo del amor de Dios: desinteresada, gozosa y satisfactoria. Da prioridad a la comunicación abierta con tu cónyuge y céntrate también en profundizar en vuestra conexión emocional. Si aún estás en la temporada de soltería y buscas una socio afín, considera la posibilidad de utilizar una plataforma de confianza como SALT, un Aplicación de citas cristiana que pone en contacto a creyentes que se toman en serio honrar a Dios en sus relaciones.
Reflexiones finales
Al final, navegar intimidad en un matrimonio cristiano se reduce a honrar a Dios y al otro. En caso de duda, recurre a Dios en oración, busca sabiduría en las Escrituras y asegúrate de que tus elecciones fomentan el amor, la confianza y el respeto en tu relación.
Si se centran en estos principios, los matrimonios cristianos pueden disfrutar de una vida íntima satisfactoria y que honre a Dios, que fortalezca su vínculo y le dé gloria a Él.





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