Salir con alguien como cristiano puede ser a la vez emocionante y desafiante. Es una época llena de expectación, crecimiento y la posibilidad de descubrir a alguien con quien caminar en la fe. Sin embargo, hay algunos escollos comunes que pueden complicar este proceso o alejarnos de lo mejor que Dios tiene para nuestras vidas. He aquí 20 escollos a los que debes prestar atención y formas prácticas de evitarlos, para asegurarte de que tu vida de noviazgo siga estando centrada en Cristo y tenga un propósito.

Centrarse sólo en la atracción La atracción física importa, pero una relación construida únicamente sobre la apariencia externa carece de profundidad. La verdadera compatibilidad implica valores compartidos, fe y un corazón para Dios. En lugar de dar prioridad a la apariencia, busca a alguien cuyo carácter refleje a Cristo.

Apresurar el proceso Es tentador acelerar una relación cuando las emociones están a flor de piel, pero precipitarse puede llevar a tomar malas decisiones. Tómate tiempo para conocer profundamente a la otra persona. Las relaciones sanas se construyen sobre una base de paciencia e intencionalidad.

Descuidar la oración La oración es tu línea de vida hacia la guía de Dios. Omitir la oración sobre tu relación puede conducirte a tomar decisiones guiadas por las emociones y no por la voluntad de Dios. Reza individual y conjuntamente, pidiendo discernimiento y claridad.

Ignorando Banderas rojas A veces pasamos por alto las señales de comportamiento malsano porque estamos encaprichados. Presta atención a cuestiones como la ira, la falta de honradez o los desajustes espirituales. Confía en que el plan de Dios incluye a alguien que es bueno para tu alma.

Estar unidos en yugo desigual Aunque las citas misioneras -esperar que tu pareja se convierta en creyente- pueden parecer nobles, a menudo conducen a tensiones y angustias. La Palabra de Dios anima a relacionarse con quienes comparten tu fe (2 Corintios 6:14).

Comunidad con vistas Salir en solitario puede conducir a una visión de túnel. Involucra a amigos de confianza, familiares y mentores espirituales que puedan aconsejarte sabiamente. Pueden detectar cosas que podrías pasar por alto en la bruma del romance.

Comprometerse con los límites Los límites honran tanto a Dios como a tu relación. Sin ellos, es fácil caer en la tentación. Estableced pronto límites físicos, emocionales y espirituales y responsabilizaos mutuamente.

Priorizar la perfección Nadie es perfecto, excepto Jesús. Buscar una pareja impecable te aboca a la decepción. Busca a alguien que crezca en su fe y esté dispuesto a trabajar en sus debilidades, igual que tú.

Dejar que el miedo guíe las decisiones El miedo a quedarse soltero o a perderse algo puede llevar a conformarse. Confía en el momento oportuno de Dios y en Su capacidad para proporcionarte a alguien que se alinee con Su propósito para ti.

Ser excesivamente reservado Mantener tu relación en secreto puede parecer romántico, pero también puede ser una señal de alarma. La transparencia con tu comunidad garantiza la responsabilidad y el apoyo.

Comparación con otros Es fácil comparar tu viaje de citas con el de amigos o parejas de las redes sociales. Recuerda que el plan de Dios para ti es único. Céntrate en lo que Él está haciendo en tu vida, no en la de otra persona.

pareja en la montaña

Confiar sólo en los sentimientos Las emociones fluctúan, pero el amor es una elección y un compromiso. Construye tu relación sobre objetivos compartidos y fe, no sólo sobre mariposas.

Saltarse la fase de amistad Lanzarse directamente al romance sin una base de amistad puede conducir a conexiones superficiales. Las amistades a menudo revelan el carácter y la compatibilidad de un modo que no lo hacen las citas.

Olvidar tu propósito Como cristianos, nuestro propósito es glorificar a Dios. Cuando salgas con alguien, mantén esto en el centro. Busca una relación que le honre y refleje Su amor.

Utilizar aplicaciones de citas sin discernimiento Aplicaciones de citas cristianas como SALT puede ser una gran herramienta cuando se utiliza sabiamente. Asegúrate de que tu perfil refleja tu fe y aborda las conversaciones en oración. Evita deslizarte sin rumbo; en su lugar, busca conexiones basadas en creencias compartidas.

Centrarse demasiado en la compatibilidad Aunque los intereses y personalidades compartidos son importantes, no los conviertas en tu único objetivo. La alineación espiritual es mucho más importante que si a ambos os gusta el senderismo o las cafeterías.

Perder tu identidad En las relaciones, es fácil fusionar identidades y perder el sentido de uno mismo. Recuerda que tu valor procede de Cristo, no de tu estado sentimental. Mantente fiel a quien Dios te creó para ser.

Evitar conflictos El conflicto no es intrínsecamente malo; lo que importa es cómo lo manejas. Evitar las conversaciones difíciles puede provocar resentimiento. Aprende a manejar los desacuerdos con gracia y verdad.

Citas sin responsabilidad Los compañeros de responsabilidad o los mentores pueden mantenerte con los pies en la tierra. Invita a personas de confianza a que hagan preguntas difíciles y recen por vuestra relación.

Olvidar divertirse ¡Las citas deben ser divertidas! Aunque es importante ser intencionado, no olvides reír, explorar y crear recuerdos. La alegría es un don de Dios.


Tener citas como cristiano es un viaje que requiere fe, sabiduría e intencionalidad. Si evitas estos escollos y buscas la guía de Dios en cada paso del camino, podrás construir una relación que le honre y traiga alegría a tu vida. Herramientas como SALT proporcionan un espacio para que los solteros cristianos conecten de forma significativa, pero en última instancia, confía en Dios para que te guíe hacia la persona que Él ha planeado para ti. Recuerda, tu valor no se define por tu estado sentimental, sino por ser un hijo amado de Dios.

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